lunes, 16 de mayo de 2011

 El la miraba fijo desde el otro lado de la habitacion, ya no entendia lo que veia, los años se le habian ido encima como de golpe, y recien ese dia, con sus sabios 77 años, el comprendio, que el tiempo no es mas que eso.
 Ella, ya perdida por completo, miraba a lo lejos por la ventana dentro de su laguna mental, logrando el reflejo del horizonte en sus ojos, profundos, grises, ancianos. Se podia ver la una vida juntos en las arrugas anexas a sus ojos, se veian historias en los muros, y se denotaban los recuerdos en la sonrisa de ese hombre, que era el unico que recordaba todo.  La miraba con sentimientos encontrados, con una sonrisa iluminadora, por tener aun a la mujer que amaba, pero la depresion de entender que ella ya no era la misma. Al llamarla por su nombre ella no le respondia, no hablaba, no reaccionaba. Ella solo seguia en su sillon, frente a la ventana, esperando a que llegue el que era su amor. El tambien habia cambiado, ya no era ese chico que se paraba frente a la casa de la joven que ella solia ser, esperando con su actitud vergonzosa, que ella saliera a buscarlo. Ese joven estaba, escondido en las profundidades de el corazon del anciano, pero estaba.

- ¿Donde estabas?¿Porque tardaste tanto en venir?- pronunciaba ella en un inusual momento de lucidez

La mirada de aquel hombre se ilumino, ella lo habia reconocido, habia encontrado a ese chico, lo habia revivido.
En medio de su asombro, el pudo responder

- Estuve siempre aca, no me veias nomas...-

Fue muy dura la continuación. Sin dejarlo terminar de hablar, ella cerro los ojos con una sonrisa, dandole a entender todo. Ella no lo habia olvidado, seguia enamorada, y esa lucidez era su despedida. Se fue para siempre, dejando la silla mirando al horizonte, dejando los muros con sus historias, y dejando a un anciano con un amor en la boca que nunca termino de darle

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