Detesto cuando quiero escribir y no se de que. Siempre termino escribiendo cosas al azar, que por supuesto, nada tienen que ver entre si. Creo que todo escritor pasa por lo que paso, mas allá de que yo sea una simple amateur atrás de un teclado escribiendo en un blog que no lee nadie; lo que no me interesa en realidad porque mas allá de las visitas, es una catarsis, es mi mente plasmada en un sitio web, son las ideas -estúpidas o no- que salen de mi cerebro en algún momento, escritas de manera poética, puestas en una prosa que no tiene lo que se conoce como una gran longitud. Es mas bien como un mini texto, que a otro puede importarle poco o nada, pero yo lo veo mas como una parte de mi. Porque al ver las hojas en las que están escritos todos y cada uno de los textos que vengo haciendo desde 2009, se pueden apreciar muchas partes de tinta corrida por lagrimas, o rayones de bronca que denotan por lo que estaba pasando. Puede parecer un poco idiota, pero cuando nadie tiene tiempo para escucharte o no quiere escucharte en lo mas mínimo, una hoja de papel puede salvarte. Un dibujo de mierda puede mostrar mucho mas de lo que parece, y es prácticamente como un grito silencioso que esperas que alguien note, es como esperar que caiga una ayuda del cielo, pero lo pones en una hoja que sabes que nadie ve. Es como meterte vos mismo en la punta del abismo, que tarde o temprano vas a ver como una salida, que parece perfecto, y te sentís como el cisne que al final de la obra se suicida al ver que alrededor de si mismo hay demasiada perfección, pero es totalmente ajena. Crees que tu alma va a ser liberada a partir de un filo de cuchillo, de un uso excesivo de pastillas o simplemente de una bala. Pero la cruda realidad es que si no sos feliz en vida, en muerte tampoco lo vas a ser. Muchas veces tuve ese tipo de pensamientos, pero por supuesto que nunca nadie lo noto, nadie lo supo, y nadie tuvo una sensación de que eso podía pasar. Tal vez estoy confesando mucho, tal vez estaba buscando el momento para confesar lo que no pude decirle ni a la psicóloga. Ni mis padres, ni los que estaban catalogados de amigos lo saben, y creo que no lo van a saber. Por el momento se que no confío en nadie, asi que solamente voy a buscar mis descargas en este blog, en este anexo de mi cerebro, a ver si puedo descomprimir los recuerdos y asi por fin superarlos.
Al final un comienzo con poca imaginación para escribir termino siendo una de mis confesiones mas grandes hasta ahora. Parece que mi mente es mas complicada de lo que pensaba...
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