sábado, 27 de noviembre de 2010

Distance.-


La distancia suele ser neutral. Solamente un determinado espacio entre un punto y otro. En mi caso, es algo mas que eso. La distancia se hace mi mejor amiga cuando estoy del peor humor para alejarme de los que puedo llegar a lastimar, y al mismo tiempo se torna el peor de los enemigos en el momento en que me doy cuenta de que necesito cosas que están lejos, ya sea cuestión de distancia o gente que esta alejada aunque este a 25 centímetros de mi presencia.
Es ahí cuando me doy cuenta de lo chiquita que soy en el mundo real, cuando me doy cuenta de que las personas mas lejanas son las que mas feliz me hacen. Es como si los tuviera al lado aunque estén a 700 km o cruzando un océano, y lo feo viene cuando vuelvo a darme cuenta de que no están acá, y en realidad la situación es diferente a lo que sueño cada día. Son días en los que muero por lograr teletransportarme, o detener el tiempo en esos chubascos de felicidad que están presentes cuando me olvido de las distancias.
En fin, me gustaría que la distancia fuera algo relativo, y que mi libertad me permitiera irme a donde quisiera en poco tiempo, y acercarme a la felicidad que me da el olvido del termino, me gustaría ser omnipresente algunas veces, pero no tengo habilidades divinas todavía. No pretendo ser una superheroina con todos los poderes que quiero, porque se que sueño, y que son solamente imágenes ideales que mi mente tarada crea para que yo logre esbozar una sonrisa de ves en cuando. No es que yo sea una deprimida, solo que los distanciamientos logrean que extrañe, y recién cuando aparece ese momento, es cuando me pongo triste. Es todo una reacción en cadena, que gracias a Dios no aparece seguido. En fin, me hago amiga de la distancia, y me alejo de mis tristezas para finalmente sentirme bien.

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